“Todxs somos Relmu”
- Por Florencia Trentini
- 22 may 2015
- 4 Min. de lectura

En los últimos meses el “todos somos” se ha vuelto la forma de demostrar apoyo a distintas personas o causas. Algunos hechos, como el ataque a la revista francesa Charlie Hebdo o la muerte de Nisman se difundieron y se hicieron masivos rápidamente. Otros, como la masacre en Kenia no tuvo tantos adeptos. Después de todo, hay ciertas causas que parecen más distantes o ajenas, porque algunas nos pertenecen a “nosotros” y otras -valga la redundancia- a los “otros”.
En los últimos días, lentamente, en distintas redes sociales y algunos medios alternativos se ha comenzado a instalar un nuevo lema: “Todos somos Relmu”. Pero, con toda razón, la mayoría de la gente podría preguntarse ¿quién es Relmu? ¿todos y todas somos ella? ¿qué es lo que su figura representa? Estas preguntas son válidas porque Relmu no ha logrado acaparar la atención de los medios masivos de comunicación que nos “informan” sobre los hechos que debemos saber y no es invitada a los programas de televisión que marcan la agenda de discusión política.
Relmu Ñamku es integrante de la Comunidad Mapuche Winkul Newen, una comunidad ubicada en el Paraje Portezuelo Chico, en lo que se conoce como la zona centro de la Provincia de Neuquén. Esta zona ha sido tristemente célebre por los conflictos vinculados al extractivismo.
Winkul Newen es una de las comunidades que ha resistido el avance de las empresas petroleras sobre su territorio. Ha llegado a resistirlo de formas extremas: en una oportunidad las mujeres se rociaron con combustible y amenazaron con prenderse fuego, argumentando que la muerte ya las rodea a ellas y a sus familias mientras las empresas sigan trabajando en el territorio. Relmu es una de esas mujeres.
Según cuenta la comunidad, el 28 de diciembre de 2012, mientras se encontraban en medio del entierro de una beba, se hizo presente una oficial de justicia para informar sobre una nueva orden de desalojo, acompañada de efectivos policiales, integrantes de la petrolera y topadoras. La comunidad se defendió lanzando piedras. Un día después Relmu se enteró que la oficial de justicia la acusaba a ella de haber lanzado la piedra que le alcanzó el rostro, provocándole lesiones. Por ese hecho hoy Relmu se encuentra acusada de intento de homicidio.
Por las dudas aclaramos: intento de homicidio por -supuestamente- haber lanzado una piedra en el medio de la resistencia a un desalojo. Esta acusación, además, responde a un “cambio de carátula” que, sin mediar cambios que lo justifiquen en el expediente, pasó de lesiones graves a tentativa de homicidio agravado.
En la última audiencia lo único que se logró fue que se retirara el agravado. A esto se suma la velocidad de la justicia para avanzar en esta causa y llegar a juicio, algo que podría concretarse el próximo 22 de junio.
Actualmente no es sólo Relmu y su comunidad quienes vienen sufriendo la profundización en la criminalización de las protestas sociales vinculadas a la protección del territorio y los recursos. Otras autoridades del Pueblo Mapuche se encuentran judicializadas.
En Catamarca y la Rioja vecinos e integrantes de las asambleas que resisten la instalación de las mineras han sido denunciados. Felix Díaz ha sido procesado junto con otros integrantes de su comunidad por enfrentamientos con la policía en el contexto de un intento de desalojo y de una violenta represión. En Córdoba las movilizaciones contra la instalación de Monsanto han terminado con la detención de varios manifestantes.
En este contexto, mediante un comunicado público la comunidad Winkul Newen afirmó saber “que esto no es solo contra el pueblo mapuche, es un ataque a todas las organizaciones populares y referentes que luchan, un precedente muy grave en la Argentina”, y convocaron “a todas las organizaciones sociales, políticas y referentes que nos acompañen solidariamente en esta campaña nacional en defensa del territorio y la comunidad de Winkul Newen denunciando la criminalización de la protesta y la defensa de la vida de nuestra tierra y pueblo”.
Darío Kosovsky, abogado de la comunidad, sostuvo que “el conflicto no es por el lanzamiento de una piedra y la lesión de esta persona, que es lamentable, sino que el conflicto real es entre el Estado, las petroleras y la comunidad, quedando este hecho como variable de ajuste que utilizan para evitar cualquier tipo de resistencia”.
La discusión, lejos de centrarse en una piedra, implica un modelo de desarrollo que, basado en el extractivismo, ha desatado resistencias por parte de las comunidades locales (indígenas y no indígenas) que se han organizado en asambleas y multisectoriales para decir que no a la instalación de distintas empresas (en su mayoría extranjeras) en sus territorios.

En este marco, personalidades como Nora Cortiñas, Osvaldo Bayer, Adolfo Pérez Esquivel, académicos, investigadores, distintas organizaciones políticas, sociales, indígenas, ambientalistas, de Derechos Humanos, en distintos lugares del país han comenzado a apoyar a Relmu Ñamku y a Winkul Newen.
Para aquellos que luchan por el reconocimiento de derechos y por la defensa del territorio y la vida, esta acusación tiene implicancias concretas y consecuencias peligrosas. Por eso han comenzado a denunciar la posible aplicación de la Ley Antiterrorista, remarcando el atraso que esto significaría para nuestra democracia.
* Publicado originalmente en Notas