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Todos los sistemas, el sistema

  • Izquierdos Humanos
  • 6 sept 2015
  • 3 Min. de lectura

Todos los sistemas, el sistema

A menudo, en forma de desafío, tanto conservadores como ultra-liberales o posmodernistas bienpensantes, preguntan no sin cierta ironía sobre “el sistema”. ¿Qué sería “el sistema”? ¿Cuál sería su alcance o comprensión exacta? ¿Quiénes lo comandan? ¿Quiénes lo forman? Estas preguntas y sus variantes son escupidas con la infundada certeza de que, efectivamente, no hay tal “sistema”, sino que el capitalismo se dispersó y travistió de tal modo que ya no existe nada parecido, ningún “sistema” cuya arquitectura marca el modo en el que se producen las mercancías y la posesión privada de los medios de producción.

Pues bien, veamos si tras esta simple noticia no se evidencia el funcionamiento macabro de un sistema. Luciano Benetton, el multimillonario dueño de la marca de ropa homónima, y de otras cuantas cosas, fue admitido como querellante en un proceso judicial contra integrantes del pueblo Mapuche en la zona de Leleque que intentan el recupero de sus tierras.

Benetton encabeza, junto a otros magnates extranjeros y estrellas de la farándula internacional, el dominio de tierra en la Patagonia argentina. Es dueño de más de un millón de hectáreas en cuatro provincias de la región, aprovechando el sistema inmobiliario entreguista que se practica desde hace décadas en el sur del país y que lleva regalados (a 26 euros la hectárea, por ejemplo) más de 20 millones de hectáreas, pertenecientes a Pueblos Originarios por supuesto, Mapuches en este caso.

Benetton sostiene, desde hace varios años y en flagrante connivencia con el poder judicial, una lucha cruel contra los habitantes mapuches, condenándolos con medidas de no innovar y jugarretas jurídicas similares a (sobre)vivir en temperaturas bajo cero, nevadas y vientos helados únicamente a los fines de obtener más tierras a precios irrisorios y continuar su explotación ovina.

En este marco, Luciano Benetton ocupó más tierras mapuches, esta vez en Vuelta del Río. Ante las acciones de los integrantes del Lof en Resistencia del Departamento Cushamen para recuperarlas, los dueños ancestrales de la tierra fueron acusados como usurpadores, y la Compañía de Tierras Sud Argentino propiedad del grupo Benetton, ¡fue aceptada como querellante!

En la misma audiencia, el defensor oficial de los compañeros denunció que, entre los elementos de prueba que le fueron entregados por la fiscalía, había un legajo que reflejaba un trabajo de inteligencia practicado sobre los vecinos vinculados a una asamblea popular que combate la explotación de las tierras en la región y también sobre los periodistas que denuncian la temática.

Por estas horas se está produciendo un gran revuelo político por esta maniobra de persecución y espionaje. Ningún organismo público admitió ser el autor de la tarea, e incluso el fiscal rápidamente sacó un comunicado en el que trató de desligarse de la maniobra, con una burda explicación: “llegó al MPF gran cantidad de material proveniente de distintos organismos (…) y toda esa información, sin procesar, fue guardada en una computadora y se dio copia completa, inmediatamente, al Ministerio de la Defensa Pública”.

¿De veras no se trata de un sistema que roba las tierras a los pueblos explotados, las reparte a precio de saldo entre la burguesía internacional para sus negociados y luego los inmuniza con la complicidad judicial y política? ¿De veras los tiempos cambiaron y el capital no actúa ni se reproduce como antaño? ¿En serio fue borrado, o al menos borroneado, todo rastro de imperialismo? Nada es más útil para evitar pensar y exponer un problema real que devaluarlo en tanto problema hasta negarlo. Nada más peligroso.

* Publicado originalmente en el Boletín informativo nº 769 de CORREPI

 
 
 
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