George Orwell: Una pluma contra el sistema

 

“Ver lo que está delante de nuestros ojos
requiere un esfuerzo constante”
 George Orwell

 

El 21 de enero de 1950 moría el escritor George Orwell. Autor de dos obras fundamentales como “1984”  y “Rebelión en la granja”, pero también protagonista de una vida de luchas y desencantos que vale la pena recordar y difundir. Lejos de caer en el culto a la personalidad, ese que tanto combatió en vida, vale recordarlo y debatirlo, a modo de seguir su lucha contra la desinformación, la manipulación y el autoritarismo, que tan vigentes siguen hoy provengan de parte del estado o de otros sectores de poder.

 

Eric Blair Motihari, quien luego sería conocido por su seudónimo con el que firmaba sus escritos, George Orwell, nació en la India en 1903. Era hijo de Ida Mabel Limouzin Blair, de ascendencia birmana y de Richard Walmsley, administrador del ministerio del opio del gobierno indio. Estudió en el Colegio Eton y luego formó parte de la Policía Imperial Inglesa en Asia, experiencia que lo llevó a escribir Días en Birmania (1934), donde mostró su posición en contra del imperialismo británico que lo llevó al compromiso como representante de las fuerzas del orden colonial en Birmania durante su juventud. Esta novela recrea los últimos días del imperio británico antes de la segunda guerra mundial.

 

En realidad, gran parte de la obra de Orwell se encuentra impregnada de su experiencia personal, de su paso por distintos sistemas políticos y distintas profesiones, al igual que de su decepción y rechazo a distintos sistemas al conocerlos.

 

Vivió algunos años en París y en Londres, donde conoció la pobreza; de este difícil período de su vida también nació su novela “Sin blanca en París y en Londres”, de 1933.

 

Los años siguientes, más precisamente 1936-37, Orwell se dedicó a realizar actividades como periodista en el norte de Inglaterra, visitando y conociendo las condiciones de vida de la clase obrera en unas zonas de fuerte industrialización, así como con una minería muy desarrollada. Si bien no tuvo afiliación política partidaria en esos años, siempre reconoció sentirse un “hombre de izquierdas”. De esos trabajos en marzo de 1937 publica “El camino a Wigan Pier” (en inglés “The Roadto Wigan Pier”).

 

También participó en la Guerra Civil española como colaborador de los republicanos (Orwell era socialista) donde parte de sus vivencias se encuentran en su interesante libro Homenaje a Cataluña (1938), primero formando parte del partido de orientación trotskista POUM, más tarde escribiría que de haber comprendido mejor la situación política en España, se habría unido como miliciano a la CNT. Orwell luchó junto a los republicanos (con todas las diferencias internas) pero también criticó el control estalinista del Partido Comunista de España y las mentiras que se usaban como propaganda para la manipulación informativa. En 1937, durante la represión del gobierno de Negrín contra el POUM, Orwell relató que estuvo a punto de ser asesinado en Barcelona. No será esta la primera vez que George Orwell criticaría al Partido Comunista por sus traiciones a las luchas revolucionarias.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de la Home Guard y actuó en la radio inglesa. En 1943 entró en la redacción del diario Tribune, y después colaboró de un modo regular en el Observer. En este periodo escribió muchos de sus ensayos. En uno de ellos llamado “Notas sobre el nacionalismo”, publicado en mayo de 1945, George Orwell establece una definición del nacionalismo que va más allá del vínculo con un lugar geográfico, como un pernicioso estado de rigidez mental en el que no tienen cabida ni el debate y ni la reflexión.

 

En sus últimos 5 años de vida, que coinciden con la segunda mitad de la década del 40', Orwell publica sus dos obras más difundidas y que lo referencia dentro del género de novela distópica (o distopía): Rebelión en la granja y 1984. Estos dos títulos, que han sido enormemente exitosos, tuvieron diversas interpretaciones y manipulaciones. Su crítica al estalinismo (explicita en “Rebelión en la Granja” y de manera más abstracta en “1984”) ha sido utilizada y manipulada por gran cantidad de agoreros de derecha liberal para descalificar a todo pensamiento de izquierda que se oponga al capitalismo y tildarlo de autoritario ignorando u omitiendo que el propio George Orwell siempre se consideró a si mismo como simpatizante de las ideas de izquierda. En un fragmento de su carta a Dwight Macdonald, Orwell dice: “Yo no querría ver a la URSS destruída y pienso que hay que defenderla si es necesario. Pero quiero que la gente se desilusione de ella y comprenda que debe construir su propio movimiento socialista sin las injerencias rusas”.

 

Actualmente el pensamiento de Orwell sigue vigente. Aunque sus principales obras fueron ficciones distópicas a las que igualar con la realidad actual sería una exageración falaz, hay muchos recursos y mecanismos en los que “la realidad supera a la ficción”. Solo basta recordar que “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado” y buscar las constantes manipulaciones de la historia de parte de gobiernos y otros sectores de poder. O la constante reducción a dicotomías buscando sostener un status quo de opresión bajo la amenaza de volver a un pasado peor como única alternativa. Otra situación que aparecen en las novelas de Orwell y resulta consecuente con la realidad actual, es la de una parte de la población que por comodidad opta por delegar funciones en lugar de cumplir un papel mas activo en los procesos sociales y políticos o en el cuestionamiento al sistema opresor (hay distintos momentos tanto en “1984” como en “Rebelión en la granja” donde aparece recreada esta situación).

 

George Orwell no solo escribió con su pluma, lo hizo con sus acciones. Luchó contra el imperio en Asia, contra el fascismo en España, donde acompañó y apoyo a organizaciones trotskistas y anarquistas (POUM y CNT) y desde su obra nunca cuestionó las revoluciones, sino las traiciones a éstas mientras alertaba sobre los problemas que genera cualquier concentración de poder, algo que hoy sucede no solo en los gobiernos sino también en monstruosas empresas multinacionales, capaces de manipular (en convivencia con gobiernos) medios de comunicación y atropellar los derechos de sus poblaciones. No es pertinente caer en la ucronía sobre “que haría hoy…”, pero si nos guiamos por lo que hizo en su vida, podemos afirmar que con su cuerpo y su pluma luchó contra el sistema en sus distintas expresiones y formas autoritarias, y que siempre buscó una alternativa al sistema que hoy en día nos sigue oprimiendo: el capitalismo.

 

“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse revelado, no serán conscientes. Ese es el problema” (George Orwell, “1984” )

 

* Publicado originalmente en ANRed

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